Con está información que apareció en la revista del Consumidor [PROFECO] del mes de Marzo de este año y que con agrado he resumido para todos ustedes lectores del blog de SOEMA, podemos conocer un poco más acerca de los diferentes tipos de pilas que existen en el mercado en cuanto a su composición química. Este tipo de información es útil pues de algún modo aprendemos a elegir una pila desechable que sea lo menos contaminante y además sea de mayor durabilidad.
Tipos de pilas
¿Cómo se genera energía eléctrica en una pila?
La capacidad de almacenar energía en una pila se basa en el hecho de que una reacción química puede ser transformada en energía eléctrica. Para ello, dos placas eléctricas de metales distintos (que forman las terminales positiva y negativa de la pila, cátodo y ánodo, respectivamente) se encuentran separadas entre sí por una solución denominada electrolito, medio capaz de conducir electrones entre ambas placas y por tanto de producir energía eléctrica. Estos elementos están contenidos en un envase o recipiente metálico o de plástico. Para obtener energía eléctrica es necesario conectar las terminales de la pila al aparato que se desee hacer funcionar –normalmente colocando las pilas dentro de un compartimiento especialmente diseñado para ello. Según el electrolito y los metales empleados en sus terminales, se pueden fabricar distintos tipos de pilas.
Las pilas se clasifican según el tipo de electrolito usado en su construcción: ácido, medianamente ácido y alcalino. Las de tipo alcalino usan hidróxido de sodio o de potasio como principal componente. Las pilas también se clasifican de la manera siguiente:
Primarias o pilas
Son desechables dado que se agotan al convertirse la energía química en eléctrica. Muchas de las pilas de uso doméstico –por ejemplo las utilizadas para energizar aparatos de pequeño tamaño de tipo portátil, como linternas, radios, juguetes – califican en este grupo.
Secundarias o baterías
En éstas, la transformación de la energía química en eléctrica es reversible y por ello pueden recargarse. Una de sus ventajas es que la cantidad de residuos que genera es mucho menor.
Pilas tipo Leclanché o de cinc-carbón (Zn-C)
Son las pilas comunes, también denominadas “pilas secas”. Son las de menor precio en el mercado y su uso ya no es tan común por ofrecer un desempeño mucho menor que las pilas alcalinas. Su uso es ideal en aparatos sencillos y de poco consumo, como relojes de manecillas y controles remotos.
Pilas alcalinas o de cinc-dióxido de manganeso (Zn-MnO2)
Usan hidróxido de potasio como electrolito. Para el cátodo emplean dióxido de manganeso y cinc para el ánodo. Son de larga duración. Casi todas vienen blindadas para minimizar el derramamiento de sus constituyentes, aunque este blindaje tiene duración limitada. En la actualidad son las que ofrecen mayor duración dentro de la categoría de pilas no recargables de 1.5 Vcc.
Pilas de litio
Producen tres veces más energía que las pilas alcalinas, considerando tamaños equivalentes, y también poseen mayor tensión inicial que éstas (3 volts contra 1.5 volts de la mayoría de las alcalinas), pero su costo también es mayor con respecto a las pilas alcalinas. Se utilizan principalmente en aparatos de alta descarga como lo son las cámaras digitales, y su precio es mayor al de las alcalinas.
Pilas recargables de níquel-hidruro (Ni-H).
Son la mejor opción si quiere reemplazar el uso de pilas alcalinas desechables AA, en especial para aparatos de alta descarga, ya que ofrecen un buen desempeño y además tienen la ventaja de poderse recargar alrededor de 500 veces. Vienen declaradas con la cantidad de corriente que pueden entregar expresada en mAh (mili Amperes hora). Para uso en cámaras digitales prefiera las de 2,500 mAh; para aparatos convencionales las de 2,100 mAh. Su desventaja consiste en que con las sucesivas cargas ya no es posible cargarlas completamente, por lo tanto su desempeño disminuye (a este efecto se le llama de “memoria”).
Pilas recargables de ion-litio (Li-ion)
Almacenan gran cantidad de energía en volúmenes pequeños y con poco peso. Aunque son inicialmente más caras y precisan de un cargador especial, a la larga resultan más económicas. Este tipo de pilas es empleado en videocámaras digitales, cámaras digitales y teléfonos celulares. Su forma y tamaño son diferentes a los de las pilas AA.
Pilas recargables de níquel-cadmio (Ni-Cd).
Estas pilas se pueden encontrar en tamaños AA; sin embargo, almacenan menos energía que las de níquel-hidruro, por lo tanto requieren recargarse cada poco tiempo. También presentan el efecto memoria.
¿Las pilas a la basura?
En 2007 el Gobierno del Distrito Federal, a través de su Secretaría del Medio Ambiente, puso en marcha el "Programa de Manejo Responsable de Pilas Usadas", el cual contempla la colocación gradual de 250 contenedores de pilas usadas (incluidas las de celular) para que una empresa especializada se encargue de su disposición final. Si usted vive en el Distrito Federal, para mayor información sobre el programa y la ubicación de los contenedores, llame al teléfono del Área de Educación Ambiental: 2615-3311.
No hay reciclado
En la actualidad no se conoce ningún estudio que evalúe el impacto al ambiente ocasionado por la utilización y manejo inadecuado de pilas y baterías en México. En términos generales, al ser desechadas las pilas se oxidan con el paso del tiempo y liberan en el ambiente sus componentes en los suelos cercanos y en los cuerpos de agua superficiales o subterráneos. En México se considera que se desechan un promedio de 35,500 toneladas anuales. Por desgracia las prácticas de reciclado en México han estado ausentes debido a los altos costos económicos, en tanto que las prácticas con tecnologías no adecuadas han dado lugar a costos ambientales no estudiados. A pesar de lo anterior, muchos grupos de ciudadanos se han preocupado por organizar programas de recolección sin pensar en la disposición final o reciclado, lo cual ha llevado a la necesidad de pensar en alternativas para disposición segura y, mejor aún, su reciclado.
Entrada Públicada por Jesús Pérez